Investigadores del MIT Lincoln Laboratory están desarrollando hardware y algoritmos para mejorar la colaboración entre buzos y vehículos autónomos submarinos. Este esfuerzo se centra en optimizar las misiones marítimas, especialmente en situaciones críticas.
Colaboración entre humanos y robots en el agua
Un problema común ocurre cuando se interrumpe la electricidad en una isla. Para localizar la avería en un cable submarino, se suele tirar de toda la línea o emplear vehículos operados de forma remota (ROVs). Sin embargo, la propuesta es que un vehículo autónomo submarino (AUV) pueda mapear la línea y determinar exactamente dónde se encuentra la falla, permitiendo que un buzo realice la reparación.
Este enfoque de colaboración humano-robot es el núcleo de un proyecto del MIT Lincoln Laboratory, financiado a través de un portafolio de I+D en sistemas autónomos. El proyecto es llevado a cabo por el Advanced Undersea Systems and Technology Group. Su objetivo es aprovechar las fortalezas individuales de humanos y robots para optimizar misiones marítimas del ejército de EE. UU., que incluyen inspección y reparación de infraestructuras críticas, búsqueda y rescate, entrada a puertos y operaciones contra minas.
Retos en las misiones submarinas
Según Madeline Miller, investigadora principal del proyecto, “los buzos y los AUVs generalmente no colaboran bajo el agua”. Las misiones submarinas que requieren intervención humana suelen ser necesarias porque implican tareas de manipulación que los robots no pueden realizar, como reparar infraestructuras o desactivar minas. Además, trabajar con ROVs en tareas de manipulación compleja es complicado debido a que sus manipuladores no son lo suficientemente ágiles.













